
Quienes se dedican a la energía solar diseñan sistemas capaces de captar la luz y el calor del sol para producir electricidad o agua caliente. Se trata de una de las fuentes renovables más usadas porque es limpia, infinita y puede instalarse tanto en grandes plantas solares como en los tejados de casas, colegios o empresas.
Gracias a la energía solar, un refugio de montaña puede tener luz sin estar conectado a la red, o un instituto puede reducir su factura eléctrica usando sus propios paneles solares.
La energía solar tiene muchas áreas diferentes:
Diseño e instalación de placas solares en edificios y espacios públicos.
Mantenimiento y control de paneles para que funcionen de forma eficiente.
Evaluación ambiental de proyectos solares para minimizar el impacto.
Almacenamiento energético con baterías que guardan la electricidad generada de día para usarla de noche.
Asesoramiento a empresas, ayuntamientos o familias para implantar sistemas de autoconsumo.
Además, se usa en muchos ámbitos cotidianos y creativos:
Placas solares para bombear agua de riego en campos y huertos.
Iluminan polideportivos y campos de fútbol con energía limpia.
Alimentan cargadores de coches eléctricos y estaciones de bicicletas.
Se integran paneles en diseños arquitectónicos innovadores.
Ya existen festivales que funcionan con energía solar.
Sus salidas profesionales habituales son:
Empresas de energía que gestionan plantas solares
Proyectos de autoconsumo y energías renovables locales
Fabricación de paneles solares, baterías y componentes tecnológicos
Consultoras de eficiencia energética y medio ambiente
Centros de investigación en nuevas tecnologías solares